¡Hola Querida Luz!

Te invitamos a ser parte de aquellos que quieren reconocer y compartir su luz y así construir una nueva generación, una generación en base al amor. 

¡Gracias por Ser y estar! 

           

123 Street Avenue, City Town, 99999

(123) 555-6789

email@address.com

 

You can set your address, phone number, email and site description in the settings tab.
Link to read me page with more information.

Blog

En los siguientes artículos podrás observar diversas maneras de plantear tu realidad, tu verdad y de esta manera poder avanzar. 

Soy Misericordioso

Beam of Light LLC

Nuestros sufrimientos son caricias bondadosas de Dios, llamándonos para que nos volvamos a Él y para hacernos reconocer que no somos nosotros los que controlamos nuestras vidas, sino que es Dios quien tiene el control y podemos confiar plenamente en Él.

 Madre Teresa de Calcuta

 

Desde pequeños hemos escuchado la palabra “Misericordia”. Desde que nacemos, hasta que crecemos y nos hacemos adultos, escuchamos a las más grandes autoridades de las religiones utilizar esta palabra reiterativamente.

 

¿Pero qué significa verdaderamente ésta palabra? La misericordia muchas veces es confundida con la palabra “Compasión”. La diferencia radica en que la compasión se enfoca en los sentimientos que uno puede sentir sobre la situación de un individuo o persona, mientras que la misericordia es la acción que se profesa ante la situación. Objetivamente hablando se puede decir que la Misericordia es la “virtud que inclina el ánimo a compadecerse de los trabajos y miserias ajenos.”

 

En La Biblia se puede encontrar ésta palabra múltiples veces, más de 200, entre ellas, una de las más significativas es donde Jesús, El Maestro, muestra las bondades de la aplicación de la misericordia:

 

“Respondiendo Jesús, dijo: Un hombre descendía de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de ladrones, los cuales le despojaron; e hiriéndole, se fueron, dejándole medio muerto. Aconteció que descendió un sacerdote por aquel camino, y viéndole, pasó de largo. Asimismo un levita, llegando cerca de aquel lugar, y viéndole, pasó de largo. Pero un samaritano, que iba de camino, vino cerca de él, y viéndole, fue movido a misericordia; y acercándose, vendó sus heridas, echándoles aceite y vino; y poniéndole en su cabalgadura, lo llevó al mesón, y cuidó de él. Otro día al partir, sacó dos denarios, y los dio al mesonero, y le dijo: Cuídamele; y todo lo que gastes de más, yo te lo pagaré cuando regrese. ¿Quién, pues, de estos tres te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de los ladrones? Él dijo: El que usó de misericordia con él. Entonces Jesús le dijo: Ve, y haz tú lo mismo.” (Lucas 10:30-37)

 

“Cuán preciosa, oh Dios, es tu misericordia! ¡Por eso los hijos de los hombres se amparan bajo la sombra de tus alas! Serán completamente saciados de la grosura de tu casa, Y tú los abrevarás del torrente de tus delicias. Porque contigo está el manantial de la vida; En tu luz veremos la luz. Extiende tu misericordia a los que te conocen, Y tu justicia a los rectos de corazón”. (Salmos 36:7-10)

 

En otras palabras, no es qué tanto corramos. No tiene que ver con nuestro poder ni esfuerzos, sino más bien con la misericordia de Dios. Sin Su misericordia, no podemos hacer nada por nosotros mismos (Juan 5:30, 15:5).

 

Así, como Dios Padre y Jesús. El Maestro, nos han enseñado a través del verbo y la acción la importancia de la misericordia, así debemos nosotros vivir cada día, recordando, que todos somos seres humanos y todos gozamos de la capacidad de sentir y hacer mejor por nuestros hermanos. Comprender que todos nacimos y volvemos a un solo camino, el del Padre.

 

Practica hoy, con tus hermanos, momentos de misericordia. Que se puedan replicar no solo en tu corazón, sino en el corazón de aquellos que reciben tu ayuda.

 

Afirmaciones:

 

Aunque es posible que no sepa cómo perdonar, me dispongo a comenzar el proceso, sabiendo que encontraré ayuda en todos los aspectos de mi vida.

 

Ellos son libres y yo soy libre.

 

Somos uno con el poder que nos ha creado. Estamos seguros y a salvo.

 

 

Referencias:

RAE

La Santa Biblia

Afirmaciones. Louise Hay